Vacaciones, ocio y tiempo libre
Foto: Steve Bronstein
Falta poco para mis vacaciones: Ese tiempo anhelado que trae fecha de caducidad y los días contados.
Tengo dos hijos, además, que lograrán que revise el concepto de ocio y tiempo libre a su lado hasta hacerme llegar a la añoranza de estas horas de rutina laboral. Seguro.
Pero mientras, esta tensa espera hace que el tiempo que está por venir me parezca espléndido y que los pies se me vayan detrás de las músicas más inverosímiles.
Muñequito empalado
Foto: Jeffrey Vanhoutte
Este insufrible narcisismo de mierda acabará conmigo, ya lo verán.
Si no, a qué viene estar aquí perdiendo el tiempo con la falta que me hace descansar un poco. Bah, no digan nada, ya me sé la historia.
Sólo quiero verme reflejado en este espejo durante un rato, reconocerme en el personaje que podría haber sido y seguir con mi vida después de mostrarles cualquier bizarrada. Pues eso.
Muñequito empalado. Salud y República.
P.D.: El vídeo creo que lo había visto en NPC hace tiempo, no sé…
Recíproco
El amor y el odio, lo recíproco, se pone a prueba con el tiempo tanto de exposición como de ausencia.
La viñeta pertenece a Savage Chickens (original en inglés).
Dormir toda la noche
Necesito dormir una noche completa para no levantarme amotinado contra el mundo una mañana más, ¿es tanto pedir?
Ni siquiera necesito más tiempo. Al fin y al cabo cuando lo tenemos solemos malgastarlo para volver a quejarnos amargamente de que nos falta, como el dinero y el amor por cierto.
Pero un sueño reparador, profundo, narcótico de los que se desvanece lentamente en una mañana con aroma a café y charla amable e insustancial me vendría muy bien.
La custodia
Ahora mismo, si no quiero acabar como el protagonista de la viñeta, tengo que gestionar el escaso tiempo del que dispongo con prudencia. Permanezcan atentos a sus pantallas, quién sabe lo que pasará mañana.
Viñeta original de Dave Coverly para Speed Bump (En inglés).
Dos mujeres en un anuncio de cerveza
Envuelto en un carrusel de rutinas, no tengo ni tiempo para dejar de hacer lo prescindible. Por eso estoy aquí.
Firmo esta entrada como un acuse de recibo, para que alguien al otro lado sepa que aún estoy vivo, a la espera, siempre corriendo, ya falta menos.
Cenas, cafés, llamadas pendientes. Si les importo, sabrán perdonarme. Todo llegará a su debido tiempo.
Mientras, y para compensarles, les ofrezco dos mujeres en un anuncio de cerveza, y zurrándose. No viene al caso pero seguro que lo agradecen.
Teletransportación y unas cervezas
Foto: Ellen von Unwerth
Permítanme ser breve, no tengo demasiado tiempo.
En esta época en la que parece que todo está inventado aún quedan ideas brillantes que podrían mejorar nuestras vidas.
Que estas ideas se les ocurran a los creativos de las agencias de publicidad me parece de lo más natural, al fin y al cabo nada acucia más el ingenio que el tratar de engatusar al prójimo.
¿Se imaginan, por ejemplo, poder disponer de un teletransporter en su lugar de ocio habitual? ¿No saben lo que es?
Cerveza Andes. Teletransporter. [Campaña completa]
Disfruten el fin de semana.
Propósitos imposibles
Foto: Diego Cadavid
Se acaba el año y observamos con pereza el tiempo que se ha ido. Los pobres seguimos sin ser ricos, ni siquiera de espíritu, y además hemos malbaratado los días como si fuesen dinero fácil, amor regalado.
Es la hora de los propósitos y hasta en eso nos quedamos cortos o nos pasamos: dejar de fumar, ser felices… Cuantas mentiras por favor, cuanto desatino.
¿Doce campanadas pueden cambiar tanto nuestras vidas?
Por qué no pensar en una docena de besos diarios y algunos amigos de vez en cuando. Saber encontrar, mantener o desechar: vivir con intención. El resto vendrá rodado.
Cambiar si hay que hacerlo, por supuesto, pero mirando bien los cambios, guardando siempre una vela encendida para el diablo, por si acaso (los buenos propósitos son cosa suya, no lo olviden).
¿Cambiar? De verdad, ¿alguien quiere? Bueno, pues a mi permítanme encenderme el último cigarro del año.
Mercator Insurance. Lo siento, hay cosas que no cambian.
Feliz año nuevo.
Si supiera entonces lo que sé ahora
Juego: Puffball Hunter, sacudiendo el árbol

En el juego de hoy tendrán que sacudir la copa de unos árboles para hacer caer unas bolas peludas (no piensen mal) de color azul a las que tendrán que conducir hasta unas cajas.
Para ello contarán con pocos elementos: cajas normales, otras giratorias y una especie de trampolín. Además, tendrán que espabilar para colocarlas, por que en alguna de las fases el tiempo es muy justito.
Que lo disfruten.
P.D.: Son 25 niveles y yo me he quedado en el 23. Por ahora.
Etiquetas: juego | | Comentarios

















