Nuevo colaborador en El Barón Rojo
¿Nunca se han despertado con resaca, preguntándose en dónde habrían acabado la noche, y de quién coño era ese codo que tenían en la cara?
Me alegro, sea cual sea la respuesta.
Mañana me despertaré con una entrada firmada por otra persona en El Barón Rojo.
El acuerdo de colaboración se llevó a cabo de noche y bajo los efectos del alcohol, como no podía ser de otro modo: buena parte de las grandes decisiones en mi vida las he tomado así, y no todas me han salido mal.
El nuevo colaborador se llama Oky. Colega mío desde que perdí el uso de razón.
Sólo me ha pedido una cena a cambio de escribir aquí y aún estoy dudando si me ha salido caro o barato. Me voy a servir otro chupito, creo que me va a hacer falta.
Vegetariano a la fuerza

Después de tres días de resaca por fin he conseguido reunir las fuerzas necesarias para enlazar dos frases seguidas.
No estoy para muchas aventuras, es un hecho irrefutable.
Lo demuestra la tendinitis que arrastro por culpa de un par de miserables partidas de futbolín y la dieta a base de vegetales que me he impuesto para tratar de purgar todo el veneno que circula por mi cuerpo.
Con lo que uno ha sido…
Menos mal que todo lo malo (también) se acaba: recuperadas las fuerzas, las verduras se van a ir a tomar por saco y ya toca pensar en la próxima, y con más ganas si cabe.
Sara’s Secret. Éste es el punto que necesita el gazpacho.
La noche del fuego
Esta madrugada entre sardinas y pan de maíz, vino peleón y cerveza helada habrá transcurrido la noche de las hogueras de San Juan.
No vengo a hablarles de religión, si no de tradición.
De recibir al verano saltando por encima del fuego redentor, santificar lo pagano, ahuyentar a los malos espíritus y buscar en el agua purificadora un consuelo esotérico en un mundo demasiado tecnificado.
Cuando lean esto ya se habrán apagado los rescoldos y muchos de mis conciudadanos coruñeses estarán rumiando la resaca en sus puestos de trabajo por culpa de la feliz idea de las autoridades locales de no concederle a este día la importancia que el resto le damos. Y me incluyo.
Con la de calor que todavía nos queda por pasar no nos habría venido nada mal un poquito de aire fresco, aunque fuese en forma de un festivo más.
Panasonic.
Pequeñito
Foto: Christophe Huet
Qué quieren que les diga, a pesar del enorme ego que adorna al que suscribe, aún quedan mañanas en las que uno se siente tremendamente pequeño.
No queda más remedio que admitir que no somos los que éramos, nuestros actos se van cubriendo con el manto irremediable del tiempo y lamentarlo no soluciona un carajo.
Sólo nos queda apretarnos los machos, poner cara de poker y tirar del carro con la esperanza de que a lo largo de la semana se nos vaya pasando la resaca.
Reflexiones resacosas en mi menor
Fin de semana intenso.
Después de la esperada visita del comando picheleiro al cantón turco he necesitado estar un par de días recluido en mi piso franco para recuperarme de la escaramuza. No ha sido fácil.
Con el cenicero rebosante como un archivo descuidado, me he sentido como si yo fuera alguien que me está mirando. Ya saben, estas cosas raras que tienen las resacas.
He pensando en esta página. De cuando tenía sentido. De cuando conectaba de verdad con ese maldito canalla que se orinaba en los zapatos mientras alguien decoraba las aceras con el gotelé de la madrugada. Parece que fue ayer.
Como soy magnánimo, me he dado una tregua, eso sí, después de un espidifen y otro plato de pasta.
Cierto, este blog ya no es el que era, qué coño, yo tampoco, pero el que era se viene conmigo allá a donde voy.
Y no estaré solo cuando llegue, por que sé que aún os queda la esperanza de encontrarme de vez en cuando aquí, entre estas líneas vacías y arrogantes.
A cascarla. La próxima será en vuestra casa.
X-Travel. Anuncio que bien podría haber sido filmado el próximo verano en alguna playa cercana Ó Grove…
Cubitera tétrica para el garrafón
Esta tétrica cubitera podrían usarla en unos cuantos locales que yo me sé para enfriar sus copas y que la clientela no se lleve a engaño cuando los envenenen con el vil garrafón que cobran a precio de ambrosía.
Últimamente y por la dimensión que adquieren mis resacas creo que hasta la cerveza me la venden adulterada. Sobre todo los últimos litros de la noche.
Si por el contrario prefieren darle a sus copas un toque friki pueden hacer hielo en forma de 3’1416... Ese número da mucho juego.
Esos martes que saben a lunes
En las escasas ocasiones en las que puedo disfrutar de un puente largo como éste casi siempre me dejan, cuando acaban, una sensación extraña en el cuerpo. Y no hablo de resaca ni empacho.
Imagino que tiene que ver con el regreso a la normalidad, a la rutina. Como si me hubiesen dejado conducir un Ferrari Scuderia Spider 16M y después de devolverlo, tuviera que volver a casa en mi diesel familiar, y despacito por que hay radares.
De todos modos, si el ambiente en el trabajo es bueno, la vuelta al tajo se hace más fácil. Y si los compañeros de curro son compañeras y además están de buen ver, ni les cuento (aviso, no es mi caso).
Feliz regreso de todos modos.
Agencia BBDO. D cup. Yo ya he mandado mi curriculum.
La resaca del fin de semana
Uno se da cuenta de que se hace mayor por dos motivos:
1- La barba de tres días en vez de darte un puntito sexy hace que parezcas un pordiosero.
2- Las resacas te duran, por lo menos, tres días. Y eso con suerte y buenos alimentos.
Así pues, tras volver por mis fueros este fin de semana, con un apoteósico regreso a la hostelería coruñesa celebrada con regocijo por todos los accionistas de Estrella Galicia, considero necesario retirarme a mis bases. Hacerme fuerte antes de la próxima incursión.
Lo contrario sería suicida por mi parte, no tengo ritmo y mi capacidad de recuperación está muy mermada. Es el momento de recobrar fuerzas, comida casera y ejercicio físico moderado. Que estoy muy mayor.
Lenovo and Grandma.
Foto de los tomates [vía] || Anuncio Lenovo [vía]
Sorpresas te da la vida
Sucede con frecuencia que nuestros anhelos no se ven correspondidos por la realidad testaruda.
Para que nuestros deseos se vean cumplidos es necesario en ocasiones ese empujón último y desesperado que nos reportará un poco de calma pero no conseguirá dejarnos completamente satisfechos. Nada lo hace.
Somos así de complicados: lo que se improvisa nos llena más que lo que se planifica.
Por eso prefiero no pensar demasiado en lo que me espera este fin de semana, entre otras cosas por que ya me lo imagino… y por dejar espacio a la sorpresa.
Aunque a veces las sorpresas las cargue el diablo, sobre todo si se mezclan con alcohol.
Vía e-mail de mi prima Marta (por Dios deja de enviarme .pps que me vas a petar el correo de gmail…
)
El anillo con almohada incorporada
Esta es una idea terriblemente peligrosa para los lunes de resaca en el trabajo.
Se trata de un anillo que trae incorporado un pequeño cojín en el que podrás apoyarte discretamente cuando te ataque la modorra.
Además tienes un montón de modelos para sustituirlo cuando lo hayas puesto perdido con las inevitables babas de la siesta.
Enlace: pilo-pilo mini cushion ring
Visto en Yanko Design, se me adelantó (como casi siempre) Troy
Etiquetas: friki, regalos | | 4 Comentarios



















