Hombre ocioso

Christophe Gilbert

Foto: Christophe Gilbert

Hoy tengo el día libre.

A las puertas de un fin de semana prometedor espero completar varias de las actividades que figuran en la fotografía que ilustra esta entrada, tan prescindible como cualquiera de las que he publicado hasta la fecha pero con el agravante del recochineo.

Verán como el hecho de publicitarlo hará que se gafe. Ya les contaré.

Harto del frío

A la hora en la que estoy escribiendo estas líneas os puedo asegurar que tengo los pies más fríos que los de Walt Disney el día de su funeral.

Es lunes, tengo que trabajar, mañana no me va a tocar la lotería y sigue haciendo un frío del carajo.

Menos mal que siempre hay publicistas con buen gusto dispuestos a calentarnos las navidades.

Orangina. Shake that ass.

Mis compañeros de trabajo me odian

acupuntura

No es el caso, no se alarmen (por lo menos que yo sepa).

Pero cuando he escuchado esa frase casi siempre iba cargada de razón. Entre que el mundo laboral es muy perro y que el ser humano odia con pasmosa facilidad, a la que te despistas ya no te aguanta ni el tato y tú sin saber porqué.

Los motivos para tanto odio son de lo más variado: hacer la pelota o no tener la necesidad de hacerla; ir de guay o ser un cenizo; ser un liberado sindical o por ser un puto esquirol… ya ven que los extremos son los que más atraen pero desconfíen y no descarten el odio simple, visceral y gratuito.

Éste último prescinde de su carácter aleatorio cuando se dirige a los mandos superiores y se ve reforzado por el instinto atávico de supremacía que anida hasta en el más apocado de los trabajadores.

Conviene, en todo caso, ser siempre un poco más hijo puta que el resto.

Cerveza Andes. Ascenso. [via]. Al final, quien tiene un amigo, tiene un tesoro.

Los peligros del ocio en exceso

dietrich wegner

Foto: Dietrich Wegner

Me han leído quejándome lunes tras lunes de los tejemanejes del mundo laboral, ¿recuerdan?. Pues olvídenlo.

El ocio, cuando se convierte en costumbre y rutina, también tiene sus peligros. Se lo digo yo, que llevo 16 días de vacaciones y ocio por un tubo y encantado, hoygan, porque sólo faltan 14 días para volver.

Que sí, que ser papá me encanta y tal pero, o el pequeño Lord Byron empieza a andar, o a mi me tienen que hacer un transplante de columna urgente.

Me he dado cuenta después de todo que el ambiente laboral tampoco está tan mal, oye, con sus madrugones, el café cargado de media mañana, los compañeros bromistas…

Twistos. Digo yo, que mejor me concentro en disfrutar de lo que me queda, si eso…

Un poco de relax en vacaciones

Prohibiciones

En el período vacacional no vamos a trabajar, hasta ahí todo correcto.

El problema surge cuando pasados unos días te encuentras con que estás más cansado que cuando tenías tu rutina diaria de la que tanto te quejabas.

Ya lo sé, no me hablen, todavía tengo la esperanza de que la cosa mejore. Un optimista, ya ven.

Internaxx.

Trabajar con mujeres

cowgirl

De vuelta en el tajo.

Desde la inopia, propia de quien se reincorpora sin ganas, y con la vista puesta en el mes que viene me veo rodeado por las encubiertas batallas campales de mi entorno laboral.

¿Trabajan ustedes con mujeres? Si hay algún proxeneta en la sala no me vale, aviso.

Hablo de que la mayoría de sus compañeras sean féminas, cada una de su padre y de su madre y usted en medio, lidiando, terciando, siempre con la firme convicción de que en ese fuego cruzado acabará cayéndole una por cualquier lado.

Un consejo, señoras, dejen de discutir. Con lo bonito que es pegarse un par de hostias y en paz.

Kohara Gears. Es que la sensación sonora la clavan.

Expectativas exageradas vs cruel realidad

Batman cagando

Aquí estoy con mi traje de superhéroe de barrio, sobrevolando el peligro y anhelando una tregua laboral que me dure por lo menos un mes: el de julio. Sé bien que no va a producirse, es más, será todo lo contrario.

Por que ya escucho llamar a rebato a las huestes de sustitutos imberbes, con sus ojillos de vaca mirando al tren. Me recuerdo en ellos: buscando respuestas, perdido, pasando de todo…

Estoy por no salir del baño, lo juro.

Atrincherarme en el Abismo de Helm a esperar la venida de Gandalf el Blanco en forma de vacaciones de verano, y a tomar por saco.

Alguien debería habernos aleccionado, desde un principio y sin piedad en una máxima reveladora, definitiva y fundamental: que no hay esperanza, joder, que esto es lo que hay.

Asumirlo nos haría más felices a todos. O no, yo que sé.

MTV. Modelo. No me miren así. Es lunes y no doy para más… ¿queda mucho para agosto?

Buscando la liberación personal

friki-american-beauty

Encadenados a la rutina, como un Kevin Spacey cualquiera en nuestra American Beauty particular, emprendemos el descenso enfermizo a las calderas de otro lunes grisáceo.

Me gustaría hablarles de la belleza, o de algo más elevado qué se yo… pero, francamente, no estoy de humor.

Mis ensoñaciones hoy por hoy son mucho más prosaicas: que acabe el turno y que llegue pronto el sábado. Me parece suficiente.

Ya ven, nunca se me ha dado por la tontería de querer cambiar el mundo, por que además de no conseguirlo, seguro que me llevaba una buena hostia (así, con h) de la mano abierta del mismo mundo. Mi ego superlativo no podría soportarlo.

Hay quién lo intenta, aún con las mayores tonterías. De verdad, les envidio las ganas y les deseo suerte. Si eso, yo ya me voy pidiendo algo mientras.

Topline. Pico saludo. Después vendrán los que se apunten al carro, claro.

Hace falta gente con recursos

drink-coffee

Con el ánimo mermado y sin tiempo de recuperación tras un fin de semana en blanco ya estamos aquí de nuevo, con la disponibilidad como única virtud, cual meretriz proletaria.

Haciendo de tripas corazón y de mis ojeras rasgo interesante: venidos a menos, vamos.

Pero un Barón siempre sonríe ante la adversidad del lunes, ya se sabe, otro café y adelante que se nos hace tarde.

Si nos quitan la guitarra ya buscaremos la manera de que algo siga sonando.
Coño, que no se diga que no nos quedan recursos.

Dunlop Volleys.

El mejor trabajo del mundo

imageslifeguard

Oficialmente queda declarado el lunes como día sindical en El Barón Rojo (como me gusta hablar de mi en tercera persona…).

Me he dado cuenta de que empiezo todas las semanas quejándome. Y conste que mi actual destino laboral no me rompe ninguna tripa, pero considero un deber irrenunciable la posibilidad de desahogo ante la frustración que provoca la mera obligatoriedad de la asistencia al tajo.

Miren a su alrededor: seguro que hay alguien que está más jodido… pero eso no significa que ustedes no tengan lo suyo. Pues a eso voy.

Quéjense sin rubor aún en estos tiempos de crisis. Si creen que su trabajo apesta, que nadie se atreva, y menos un lunes, a llevarles la contraria.

Dreamjobs. The best job in the world, probably. Visto en Llamamelola.

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