La insoportable brevedad del ser
No estoy aquí para aburrirles con letanías, al fin y al cabo, cada cual tiene sus cuitas, sus prisas, sus desvelos y bloggers llorones hay un ciento, que google los acoja en su seno.
Ya sé que esta página no es lo que era o lo que a mi me gustaría que fuera, qué se le va a hacer.
En mi cabeza sin embargo siguen bullendo ideas sueltas pero harto de no tener tiempo de presentarlas aquí con un poco de decoro las vuelco en Twitter que se ha convertido en mi particular repositorio de chascarrillos.
Tonterías absolutamente efímeras concentradas en menos de 140 caracteres. La gloria.
Si me ven por allí no tengan miedo a saludarme, soy un antisocial pero me lavo las manos con frecuencia.
Olé.
Toda la carne en el asador
Foto: Christophe Gilbert
Lo intento, de veras que lo intento pero cada vez me cuesta más.
Me enfrento a los lunes con una gran disposición, cargado de buenas intenciones que se diluyen en cuanto suena el despertador. Aún así, ya digo, lo intento.
Y después, lo de siempre.
Uno llega dispuesto a fajarse con lo que haga falta, atiborrado de cafeína, escuchando en su cabeza la banda sonora de Rocky, convencido de que va a convertirse en una gran semana y a las primeras de cambio la Realidad, esa zorra inmisericorde, te pone en tu sitio.
Ya queda menos para el viernes.
Sean felices.
Sorry, we’re open
Me reincorporo hoy a la vida laboral después de haber disfrutado y consumido la baja de paternidad que me correspondía.
Así pues, éste es un martes que me sabe a uno de esos lunes que vienen después de vacaciones. Pero también, no voy a negarlo, me sabe a viernes por la posibilidad de descanso que me ofrece mi puesto de trabajo con respecto a lo que me espera en casa.
Señoras y señores, ser padre es muy bonito, sí, pero cansa. Y mucho.
Todo para que después, cuando crecen un poco, te dejen quedar como el culo cada vez que los sacas de casa. Angelitos.
vía | El tumblr de Chemamálaga
¿Queda alguien ahí?
No me miren raro: jamás he tenido esas pantorrillas y los arañazos que recibo son el resultado de intentar calmar a las pequeñas fierecillas que me tienen secuestrado.
No hay superhéroe que lo resista.
Por eso he mandado el traje del Barón Rojo al tinte, con la esperanza de que en el regreso luzca más mi apostura natural.
Mucho Hello Kitty, poco entretenimiento y nada canalla: me convenía una pausa.
Lamerme las heridas, cubrirme con mis atavíos de macarra ilustrado y salir a la calle como ustedes me recuerdan.
Por cierto, ¿queda alguien ahí?
Liaison Dangereuse Sexiness for everyone Vía ChiquiAds
Dormir toda la noche
Necesito dormir una noche completa para no levantarme amotinado contra el mundo una mañana más, ¿es tanto pedir?
Ni siquiera necesito más tiempo. Al fin y al cabo cuando lo tenemos solemos malgastarlo para volver a quejarnos amargamente de que nos falta, como el dinero y el amor por cierto.
Pero un sueño reparador, profundo, narcótico de los que se desvanece lentamente en una mañana con aroma a café y charla amable e insustancial me vendría muy bien.
Ya tengo la parejita
Foto: Rotfilter
Como habrán podido inferir mis lectores más avezados por fin ha llegado a mi vida el único factor que ha conseguido mantenerme alejado del ordenador casi una semana. Ni siquiera mi primogénito lo había conseguido.
Efectivamente, ya tengo la parejita. ¡Albricias!
Ahora toca lidiar otra vez con noches en vela, pañales, biberones y toda la parafernalia que acompaña la paternidad. Incluido los celos del mayor.
Ya estoy bostezando así que mejor les dejo con un vídeo de esos bonitos en los que salen niños y tal.
Cuidense, yo no he sabido hacerlo.
Anticipando celebraciones
He decidido celebrar mis primeros 5 años blogueando con 15 días de antelación, por si acaso se me ocurre dejarlo.
Después de todo este tiempo, 1500 entradas, 7000 comentarios, un montón de visitas y tal… he comprobado que mi necesidad de dar la tabarra tiene el contrapunto perfecto en ustedes, puñadito de incautos que permanecen fieles a mis bandazos cibernéticos.
No les voy a dar las gracias por que no las merecen.
Así como también les digo que todo este trabajo está suficientemente amortizado con sus visitas.
Si no existiesen los blogs estaríamos dando la brasa de algún otro modo así que disfrutemos mientras podamos del invento.
Mujeres irremplazables
Ayer fue el día de la mujer trabajadora así que, por lógica, hoy ya no lo es. Señoras, nadie va a volver a pensar en vosotras hasta el año que viene por estas fechas.
Lo de los días de les viene genial a los telediarios para rellenar su cupo de noticias amables, pero para el resto ya ven.
Hago un llamamiento desde aquí para que desaparezcan los días concretos y las fechas señaladas. No las soporto.
Mientras, sírvanse tomar este espacio como un homenaje perpetuo hacia las mujeres, sean trabajadoras o no que tampoco nos vamos a poner exquisitos.
Simplemente sepan que son ustedes irremplazables.
Todo es prisa
Ya les decía que no puedo pararme mucho.
A pesar de todo y eso, no pienso ejercer de blogger lastimero, pidiendo perdones y tonterías. Tengo mis motivos y punto. Al fin y al cabo ésto no me da de comer ni me calienta la cama por la noche.
Aún así, créanme que intento llevar las prisas con cierta dignidad, dejando algunas frases sueltas en Twitter y almacenando material para cuando pueda volver a la carga.
Mientras, habrá que conformarse con sucedáneos y con cualquier cosa que pueda refrescarnos, aunque sea vulgar e inmediato.
El viaje del blogger.
Foto: Hugh Kretschmer
Alejado de imposturas que delatan más que ocultan mantengo el seudónimo por pereza y costumbre.
Apenas me queda espacio para la lírica extrema, por la que hubiera asesinado con gusto hace tiempo, y la búsqueda de lo intangible me lleva con frecuencia a distracciones banales, callejones sórdidos y fetiches personales.
Por el camino: vanidad por un tubo, algunos palmeros y salir convertido en el mismo hombre, casi cinco años más viejo.
No sé si hacían falta estas alforjas, pero uno es previsor y ya se sabe.
No se preocupen, sigan a lo suyo.
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