100.000 gracias
Después de 7 meses y 6 días, según dicen las estadísticas de google analytics, elbaronrojo.net ha alcanzado las 100.000 visitas. Una media de 454 diarias.
¿Muchas o pocas? Como buen gallego, pienso que depende. Pero me sirven de disculpa para hacer esta entrada y de paso repasar lo que ha significado cambiar de blogspot a un dominio propio.
En estos pocos meses en Technorati he alcanzado 120 de authority . Más o menos lo que tenía antes del cambio.
Una de las cosas que más satisfacción me ha dado es la evolución que ha seguido la suscripción al feed, según feedburner:
Unos 200 lectores están a día de hoy anotados como suscriptores a este blog.
Las visitas van y vienen según los caprichos de google, los lectores son más difíciles de atraer y sobre todo de mantener. Espero estar a la altura.
A todos los que perdeis alrededor de 1′ 51” de vuestro tiempo en esta página ya sea diariamente o de forma esporádica, de verdad, muchas gracias.
El amor en San Valentín: cuestión de detalle
Decía Flaubert que para ser feliz se precisaban tres condiciones: ser imbécil, egoísta y gozar de buena salud. Decía a su vez que sin la primera de ellas era imposible.
En el amor también han de cumplirse esos tres parámetros. La lucidez resta romanticismo y carcome la pasión del amante; la generosidad alimenta el capricho y el ego del amado; la enfermedad a ninguno de los dos ayuda y aunque no los separe tampoco contribuye al disfrute de la unión.
El amor es un concepto que en ocasiones nos queda muy grande. Manejarlo de manera conveniente es tarea complicada pues se mezcla con imponderables kafkianos. Nos obliga al pase largo, al hueco y sin mirar, puesta toda nuestra esperanza en que se haya comprendido la intención.
San Valentín está a la vuelta de la esquina. Es una fecha estúpida, por supuesto, pero que da motivo a esta reflexión: A pesar de la estupidez que supone, ¿es conveniente tener un detalle con la prójima? ¿No lo convierte eso en una transacción, un soborno, un negocio?
La respuesta está en la cita del bueno de Flaubert: en el equilibrio entre la idiocia y el egoísmo. Tener un detalle aunque sea idiota, para gozar de buena salud.
Centea. Doing more is in our nature. Fuentes: video | corazón
P.D.: Si quieren hacer un regalo por San Valentín pásense por la abacería, si no la enamoran por lo menos la emborrachan.
El bilingüismo de cuchillo entre los dientes
Soy bilingüe. Dos lenguas, ya ven.
Lo que supondría una ventaja indiscutible en el sexo oral se queda en nada pues mis dos lenguas son el gallego y el castellano.
No quiero entrar en disquisiciones sentimentales con este tema. Mi esquizofrénico sistema mental se desenvuelve, piensa y expresa ora en una, ora en otra, adaptándose sin mayor problema a cada circunstancia.
Una lengua, no nos engañemos, no deja de ser un instrumento. Un invento que hemos heredado para su uso diario: como un cuchillo sirve para cortar, un idioma sirve para comunicar.
Hagamos arte con él tallando hermosas novelas o trinchemos de forma humilde un post-it en la nevera. Cada cual que haga lo que pueda y que use el cuchillo que quiera.
Hay quien tiene la tentación de lanzarlos como arma arrojadiza, con rencor. Sí, ya sé que hacen daño (los hemos heredado, son recuerdos familiares) pero nadie tira su cuchillo jamonero por que ya tiene una navaja albaceteña de su padre. Ni se va de invitado a casa de nadie para afearle la cubertería.
Como con el idioma a la cultura se la defiende aumentándola, no esgrimiéndola. Eso exige respetar a los demás, si queremos entendernos, para sumar entre todos lo que sepamos.
El latín y el sílex ya no se usan y no van a volver a usarse, por ejemplo. No hay porqué olvidarlos pero es así. Ha trascendido lo que se hizo con ellos, si lo que se hizo merecía la pena. Nada más. Y nada menos.
Por mi parte, trato de mantener mis cuchillos afilados para no tener que volver a usar los dientes, como las bestias. Y como tengo dos pienso usar el que me dé la gana cuando me dé la gana.
Berlitz. Hombre, lo que se dice una española de nacimiento…
Los 7 pasos para cocinar el chuletón perfecto
Paso 1
Si es gordito, mejor
Para que el chuletón esté en su punto habrá de ser lo suficientemente grueso para que quede tostado por fuera y rosado por dentro. Si lo queremos poco hecho podremos jugar con el tiempo.
Si nos gusta muy hecho podemos usar uno más fino pero eso no es un chuletón, es una mariconada.

Paso 2
No puedes empezar si está fría
No ves como está la chica, así no se puede ir a ninguna parte.
Si la sacas de la nevera, a la carne digo, espera que esté a temperatura ambiente antes de cocinarla.
Así, el interior estará a la misma temperatura que el exterior y podrá hacerse uniformemente.
Ten paciencia, pon la calefacción… o acércate a la chica.

Paso 3
No pierdas aceite
Es importante que no eches más del necesario, no seas bestia.
Así evitarás el desagradable sabor del aceite quemado.
Recuerda que no estás friendo patatas, ni embadurnando a una guiri.
Las alegrías déjalas para después.
Paso 4
Vamos a darle caña
Nada de medias tintas.
La plancha ha de estar bien caliente cuando pongas la carne.
Después podrás reducir un poco la temperatura, sobre todo si lo quieres bien hecho.
Pero ojo, tampoco queremos cocerlo.
Paso 5
Por delante y por detrás.
Nada más. No hagas que la rubia se enfade.
Una vuelta.
No cuatro veces ni cuarenta. Recuerda que queremos que quede tostado por fuera y jugoso por dentro.
Repito, una vuelta. Ya está.
Paso 6
No seas guarro que te veo
No pongas el chuletón recién hecho en el mismo plato en el que lo tenías antes. ¿No has visto el jugo de la carne cruda? Es que tengo que estar en todo.
Por el amor de Dios, limpia el plato en el que lo vayas a servir.
No vayamos a cagarla que estamos muy cerca del final.
Paso 7
El descanso del guerrero
Si no estás muy ansioso y tu estómago te lo permite, deja el chuletón descansar un par de minutos cubierto con un trapo para que no se enfríe.
Esos momentos harán que se impregne en su propia salsa y nos dará tiempo además para poner la mesa.
Espero que la guía os haya servido de ayuda y si no es así, al menos habreis visto a una rubia en bikini, a la cual agradezco su colaboración desinteresada.
Buen provecho.
Visto en aussiebarbie, traducción absolutamente libre hecha por mi.
En la genialidad no hay modestia
No, no podría vencerle. Pero con blancas le arrancaría el empate a Dios.
Bobby Fischer (1943-2008).
Siempre he respetado la falta de modestia en los genios. Me parece una señal de aceptación de su destino, de comprensión de su grandeza.
Es esa chulería que suelen detestar los mediocres por que ven en ella reflejada su propia incapacidad para empatar con nadie.
Y lo digo yo, que la única partida que aún no he perdido es la de nacimiento, y por que la tiene guardada mi madre.
A lo que voy. La envidia es el verdadero fracaso. Sólo en el espíritu de superación está la victoria.
Probablemente Bobby Fischer hubiese empatado con Dios de haber jugado con blancas. El problema es que todos nacemos con negras. Pero al menos hay que intentarlo joder.
Air Jordan XX2. Homenaje a otro genio.
Buscando caminos nuevos (tres en uno)
Recorremos los caminos trillados de la monotonía en una búsqueda continua de algo nuevo. Ni la poética brutal de las palabras fortuitas nos consuela.
La lluvia repica como los dedos de un Dios impaciente mientras estas sábanas se desesperan. No hay desencuentro: ávido y fragante estoy aquí y tú también, pero te alejas.
Mis palabras buscan el modo. Otro anuncio me desvela. Se me escapa la forma precisa.
Nada importa. Borraré mi decadencia inevitable con el oscuro abono de mi orgullo hasta alzarme con la victoria. Esta vez sí. Y para siempre.
Eurosport Trekking Bike. Because sometimes we want to discover new ways.
Prioridades masculinas a partir de la treintena
El paso de los años, y con ellos la transición desde la juventud a la madurez, trae consigo múltiples consecuencias a nivel psicológico en el varón adulto moderno, segmento en el que me hallo.
Se asume por fin la brevedad del placer y la frustración que producen los anhelos imposibles. Se renuncia a madurar completamente, quedando al capricho del individuo las responsabilidades que éste esté dispuesto a afrontar en su futuro inmediato.
Después de un proceso sistemático de eliminación del sentido del ridículo comienza la aceptación de la propia mediocridad y el esfuerzo estéril por disimularla.
Con estas alforjas y una cerveza en la mano no admitiremos jamás que nadie nos diga que somos bajitos, en todo caso, lo que sucede es que la gente nos ve con demasiada perspectiva, aunque no levantemos un palmo.
Ya ven que no pretendo hacer un análisis exhaustivo con esta entrada, pero me gustaría trazar algunas líneas maestras que demuestren que en el hombre, el torbellino de apetencias adolescentes se canaliza llegada la treintena en tres peticiones básicas, a saber:
1).- Comer bien
2).- Follar de vez en cuando, y
3.)- Que nos dejen en paz
Cubiertas estas necesidades el resto de la pirámide de Maslow nos la traerá al pairo y alcanzaremos una estabilidad que no se rompe hasta la senectud en la que, llegado el momento y siempre que se cumpla escrupulosamente el punto numero 3, estaremos dispuestos a prescindir de alguno de los dos primeros.
Esto también nos sucederá, aún en nuestra madurez, si estamos viendo un partido de fútbol.
Notables ausencias en la novena de abono
A uno le gustaría mantener el halo de misterio y leyenda del personaje adoptado como su leitmotiv.
Conservar hierático la postura y el porte en un palmo de albero mientras el morlaco del tiempo aprieta desde su furor salvaje e insaciable.
Pero la realidad se impone. Mis medias verónicas de antaño se van convirtiendo en capotazos sueltos festejados por el tendido. Añoranzas. El que tuvo retuvo, dirán, pero no hay vuelta atrás. Ni nostalgia posible.
Al barón lo contemplan largas noches de vino y rosas (más vino que rosas, bien es cierto) y le quedan puertas grandes por abrir pero ya no puede torear en todas la plazas. Qué peligro empezar a hablar en tercera persona llegado este punto.
Digan lo que digan hay un tiempo para cada cosa.
Sprite. Tatuajes. Obey your thirst.
P.D.: Valmont aparte de la entrada, le debo un brindis. Esta noche no va a poder ser, pero aún no me he cortado la coleta y el verano traerá grandes festejos.
Manual de supervivencia masculino: Como hacer la colada
Si usted vive solo, poco que decir:
Escoja la ropa que considere sucia, métala en la lavadora, detergente, un programa al azar y listo. Si además la cuelga con pericia, una vez seca se la puede poner directamente sin necesidad de pasar por la plancha.
Si vive en pareja, la cosa cambia. Vayamos por partes:
1.- Período de selección: Las sábanas que heredó de su suegra no eran rosas antes de lavarlas ¿verdad? Pues no, a ella no le gusta que queden así.
Descubrirá que hay ropa blanca y de color y que no es buena idea mezclarla. Efectivamente, tendrá que poner dos lavadoras.
Este apartheid textil no es difícil de aplicar. Utilice esta norma básica: su ropa destiñe, la de ella no.
2.- Programa y Temperatura de la lavadora. Esto se mira en la etiqueta de la prenda. Esa que cortó cuando se la puso por primera vez y le molestaba en el cuello.
Un consejo: apréndase un programa fácil y poco agresivo (baja temperatura) y de ahí no se apee. Mejor lavar la ropa dos veces que hacer llaveros con su fondo de armario.
Por cierto, el lavavajillas hace mucha espuma. No lo utilice. Bajo ningún concepto. Aunque le guste ese aroma a limón.
3.- Tender la ropa. Aquí ha de estar atento a los gustos de su pareja. Puede que prefiera que la cuelgue de mayor a menor tamaño, boca abajo o boca arriba, con pinza en la costura o en la sobaquera, por colores o por orden alfabético. Puede que su preferencia cambie el día menos pensado. Esto es así.
No discuta, su método tiene un motivo y es mejor que el suyo. ¿Usted tiene método? No. ¿Pues entonces?
Con estos sencillos pasos usted ya está preparado para hacer la colada en su casa.
Puntomatic. Ellos también pueden. Por un mundo sin manchas.
Cuando se haya secado habrá que plancharla pero con su permiso, eso se merece otro capítulo.
El mundo está lleno de gente insoportable
El buen insoportable tiene una voluntad férrea para serlo, por que a todo se aprende, pero se exige voluntad previa.
No lo duden: no hay quien los aguante desde pequeños pero después van perfeccionando su técnica hasta límites insospechados. Y se vuelven peores.
Para ello violan todas las normas tácitas de una convivencia pacífica:
1- No respetan tu espacio vital. Te tocan más de la cuenta despertando los instintos de defensa animal que todos llevamos dentro.
2- No respetan tu intimidad. Interrumpen tus conversaciones, hacen preguntas impertinentes y te dicen sin reparo como deberías llevar tus asuntos personales (las madres no cuentan).
3- No respetan nunca tus opiniones. Digas lo que digas, eso no es así. Y punto en boca. Se acabó.
4- No respetan tu sentido del humor. O no lo tienes o es una mierda, el problema nunca es de ellos: Te cuentan el chiste de mistetas dos veces y si no te ríes quieren explicártelo.
5- No se respetan a sí mismos y ese es el principal motivo por el que la gente acaba odiándolos.
Todos tenemos algún insoportable cerca: en nuestro trabajo, en nuestro círculo de conocidos, en la familia… y reconozcámoslo, estas son unas fechas jodidas para mandarlos a la mierda.
Cerveza Andes. El imbancable. Ya ven que se trata de un fenómeno internacional. [vía]
Etiquetas: ego-reflexión | | 7 Comentarios


























