El viaje del blogger.

Hugh Kretschmer

Foto: Hugh Kretschmer

Alejado de imposturas que delatan más que ocultan mantengo el seudónimo por pereza y costumbre.

Apenas me queda espacio para la lírica extrema, por la que hubiera asesinado con gusto hace tiempo, y la búsqueda de lo intangible me lleva con frecuencia a distracciones banales, callejones sórdidos y fetiches personales.

Por el camino: vanidad por un tubo, algunos palmeros y salir convertido en el mismo hombre, casi cinco años más viejo.

No sé si hacían falta estas alforjas, pero uno es previsor y ya se sabe.

Mini

No se preocupen, sigan a lo suyo.

Las prisas no son buenas

Un pis y ya vamos

He de repetírmelo de vez en cuando pero es que la vida no me deja hacer las cosas de otra manera.

Llego a este espacio sólo con las ganas de que un último navajazo, una entrada decente, me deje en paz conmigo mismo. Pero hay demasiado bulto en mis alforjas de corsario y el tiempo apremia.

Ya ven, aquí estoy, cuatro frases y mirando para ellas. Las intenciones eran buenas pero nadie va a darme un premio por eso. A mi no. Dejémoslo.

Lo dicho, correr como un poseso no te garantiza llegar el primero. Tendré que buscar otros métodos.

BMW M5. Visto hace mucho en el baúl de Chiqui.

La importancia del respeto

señora con gafas y bigote

Es terrible.

A miércoles y aún noto los efectos del fin de semana en el cuerpo. Con lo que uno ha sido. En fin.

Lo peor ni siquiera es la sensación de deterioro físico, ni el paso del tiempo, ni los chascarrillos en los comentarios. O el pescado en blanco y los paseítos para intentar recuperarse. Qué va.

Lo peor es que a uno le pierdan el respeto. Eso tengo que arreglarlo, menos mal que aún me queda verano…

Harley Davidson. Respect.

La imaginación pieza clave de la autoestima

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Nadie está exento, salvo el imbécil, de los bajonazos y nostalgias del alma.

Puede ser un instante o un millón de instantes en el que el espejo de la vida te la juega devolviéndote a un extraño al que detestas.

Confundidos por el ruido de los agoreros que anhelan nuestro naufragio, por envidia o por simple y puro aburrimiento, podemos llegar a dudar de nuestra valía en algún momento de nuestras vidas.

Sólo es cuestión de fe, valor y respeto por uno mismo el poder sacudirse de encima este problema.

Y muchas veces una buena imaginación es el mejor de los remedios.

Fiat Punto. Nariz. [via]

Dolor o serenidad redentora

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Uno de los elementos que más me desagrada de esta semana es el encumbramiento del dolorismo: esa exaltación del padecimiento como súmmum de todas las virtudes.

Para un hedonista como yo, que no soporta el dolor, la idea de sufrir y ver sufrir simplemente, me repele.

Pero cada cual busca la redención como le da la gana. Algunos eligen empalarse delante de sus parroquianos mientras otros encuentran, incluso en Magdala, un motivo para seguir creyendo.

Clio. Grande por dentro.

Mi primer día del Padre

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Hoy es el primer día del padre en el que ejerzo como tal. Un orgullo, oigan.

Al final, los consejos de la entrada Entrenamiento: 10 ejercicios para ser padres se quedaron cortos: Al día le faltan horas, los meses apenas tienen fines de semana y todo gira alrededor del mismo elemento.

Nunca he elaborado listas de pros y contras. Menos mal. Porque el motivo por el que animo a cualquiera a embarcarse en este lío es absolutamente intangible pero compensa de manera evidente todo lo demás.

Eso sí, pónganse en forma, se lo aseguro, lo van a necesitar.

Hyundi Santa Fe. Built Family Tough.

Afeitarse las piernas

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El lema dónde hay pelo hay alegría es una solemne estupidez inventada por un hippy trasnochado, seguro.

Pelo donde tiene que haberlo. Y punto.

Acariciar una pierna de mujer con la sensación de que me estoy rascando la barbilla, qué quieren que les diga, me desagrada.

Y creo que no estoy solo en esto.

Hyundai Tucson. Wild Beauty.
Cuidado que ésta dentro de dos días podrá encender cerillas en las corvas.

Como evitar timos en los talleres mecánicos

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Con las reparaciones de nuestros vehículos nos pasa como con los diagnósticos médicos, sólo pedimos una segunda opinión cuando ya estamos jodidos y probablemente no valga para nada.

Y es que en los talleres nos sentimos indefensos y desamparados como en la consulta de un proctólogo.

Aunque no tengamos ni idea de mecánica hay algunos gestos que son imprescindibles para capear la situación en un taller. Repasémoslos:

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1. No deje de mirar a los ojos al operario: éstos querrán que mire usted hacia su coche mientras le cuentan la de San Quintín, que sienta usted pena, indefensión. Pero su coche lo tiene muy visto, no deje que lo camelen.

2. Negar la mayor: El coche no necesita más piezas, el coche no es viejo. Si se vuelve a estropear, la culpa no es nuestra.

3. Lo necesita para ayer: Ya están tardando. Tenga en cuenta que el tiempo en un taller mecánico se ve afectado por la Teoría de la Relatividad y pasa más lento que para un observador que se encuentra fuera del mismo. Aprémielos desde el primer momento o gastará suela sine die.

4. Por supuesto: no sin presupuesto. Que le pidan permiso hasta para encender la radio o acabará con el coche tuneado y sin un duro para gasolina.

5. Quiero lo que sobra: aunque después no sepa lo que hacer con él. Así verá el estado en el que estaba lo que se le ha cambiado (en el caso improbable que le enseñen realmente la pieza que han sacado de su automóbil) e irá aprendiendo mecánica, que buena falta nos hace a todos.

6. Resígnese. Probablemente a estas alturas ya tenga todos los pelos del culo metidos para adentro, piense que no es el único. Si alguien le pregunta: le han hecho precio por que el taller es de un amiguete. Y punto en boca.

Que a un hombre de verdad no se la pegan en un taller mecánico, faltaría más.

Wrangler. Returning man to his place.

P.D.: La primera foto es de Marco Patino y la pin up es Charlee Sin. La segunda nomacuerdo… El vídeo en Brief Blog.

Lo que el coche dice de ti

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Para los hombres, en nuestro subconsciente, el coche es una prolongación más de nuestro ego. O sea, un enorme falo con ruedas.

Asumir esta realidad ayudará a nuestras parejas a comprender las decisiones aparentemente irracionales adoptadas a la hora de elegir un vehículo.

Debemos transmitir un mensaje alto y claro al resto de machos alfa y eso no se consigue con un Twingo de color rosa. De ninguna manera.

Si es un coche pequeño ha de tener carisma, si es grande, estilo. No vengais jodiendo con coches familiares ni mierdas fáciles de aparcar. Tenemos una reputación que mantener.

La publicidad lo sabe y hurga en nuestra herida con fantasías deliciosas y delirantes.

Mini. Stolen Girlfriends Club. A veces el tamaño NO importa…

El cariño por el primer coche

coches-de-choque

El ser humano tiene una curiosa facilidad para encariñarse con ciertos objetos inanimados, sobre todo cuando los asocia a momentos felices en su vida.

El primer coche, como la primera novia o el primer trabajo, queda grabado en la memoria a fuego aunque no nos hubiese dado más que problemas.

No es mi caso. El Ford Orion de mi padre, vehículo que mejoré aerodinámicamente acariciándolo contra todas las columnas que me fui encontrando, de manera inexplicable superó los 20 años de edad, y yo con él.

Cuando uno se deshace de una reliquia como esa sabe que con ella se va una parte importante de su propia historia personal y secreta: capítulos inolvidables, momentos penosos y gloriosos. Nostalgia pura y dura, señores.

Mini. Trío.

Etiquetas: Publicidad, automocion | | 4 Comentarios

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