Propósitos imposibles
Foto: Diego Cadavid
Se acaba el año y observamos con pereza el tiempo que se ha ido. Los pobres seguimos sin ser ricos, ni siquiera de espíritu, y además hemos malbaratado los días como si fuesen dinero fácil, amor regalado.
Es la hora de los propósitos y hasta en eso nos quedamos cortos o nos pasamos: dejar de fumar, ser felices… Cuantas mentiras por favor, cuanto desatino.
¿Doce campanadas pueden cambiar tanto nuestras vidas?
Por qué no pensar en una docena de besos diarios y algunos amigos de vez en cuando. Saber encontrar, mantener o desechar: vivir con intención. El resto vendrá rodado.
Cambiar si hay que hacerlo, por supuesto, pero mirando bien los cambios, guardando siempre una vela encendida para el diablo, por si acaso (los buenos propósitos son cosa suya, no lo olviden).
¿Cambiar? De verdad, ¿alguien quiere? Bueno, pues a mi permítanme encenderme el último cigarro del año.
Mercator Insurance. Lo siento, hay cosas que no cambian.
Feliz año nuevo.
Stink Finder, luz ultravioleta contra el pestazo
La ciencia al servicio de la humanidad.
Este aparato que ven aquí es el Stink Finder una linterna de luz ultravioleta similar a la que usan en la serie CSI para buscar restos orgánicos en el escenario del crimen.
Esta vez el objetivo es un poco más mundano: se trata de localizar los restos que están provocando el pestazo que hay en tu casa.
Aunque originalmente estaba pensado para usarse con las deyecciones de las mascotas ya veis que la señora de la imagen va a tiro fijo.
Para eso no hacía falta linternita Stink Finder ni gaitas, con un poco de imaginación hubiese bastado.
Indiferencia
Foto: Morten Borgestad
¡Pues no esperaba yo esto, no! Tras publicar mi primera entrada, al día siguiente me pasé buena parte de las horas que paso haciendo que trabajo conectándome a Internet para ver qué comentarios hacían ustedes.
¡Aún es muy pronto!– me decía yo. -¡Por la tarde escribirán más!- Pensaba ingenuamente. – ¡Tal vez mañana! – me repetía a mí mismo. – ¡Seguro que no tienen tiempo ahora mismito pero están deseando buscar un hueco para hacer comentarios! – ¿? ¿? ¿? ¿?
¡Pues no esperaba yo esto, no! ¡¡¡ Indiferencia!!!! ¿¿Acaso existe mayor desprecio??
No me cabe duda que uno de los problemas es escribir en donde escribo. Este blog tiene una capacidad limitada para atraer mentes pensantes.
¡Pues sí, pues sí! Me los imagino a ustedes sentados delante de un ordenador, babeando, con el bocata de choped en un lado del escritorio y la revista Penthouse en el otro.
¡Si hasta seguro que siguen viviendo en casa de sus madres! ¡¡¡¡PERDEDORES!!!!! ¡¡¡PUTOS VAGOS!!!!
Verán señores. La cosa no funciona así. Lo único que tienen que hacer es mover los dedos individualmente para escribir algo coherente con el teclado. – No pasa nada por que alguna vez utilicen la mano para otras cosas.-
Después de esta diatriba que espero les haya resultado de todo menos INDIFERENTE, permítanme que les diga algo:
PERDÓN.
No piensen mal. Soy nuevo aquí y mi autoestima no es tan elevada como para pretender ser cínico, brillante o hilarante con una única entrada. Tampoco soy tan imbécil como para ungirme de la autoridad moral que me permita indicarles lo que deben hacer con su tiempo.
Mi intención no es otra que provocar. A veces un debate, otras una reflexión, algunas críticas o, simplemente, una sonrisa. También acepto provocar rechazo. Lo dejo a su elección. Pero aparquen la indiferencia.
Aún no nos ha dado tiempo a conocernos, pero poco a poco espero que nos vayamos pillando el punto.
Casarse por lo civil, por la iglesia o por Facebook
Parece ser que han admitido la situación sentimental que aparecía en un perfil de Facebook como prueba de que una pareja de lesbianas estaba casada.
Toda vez que una de las contrayentes murió en un fatal accidente, la viuda ahora tendrá derecho a su correspondiente pensión de viuvedad.
Me sorprende por la rapidez con la que los jueces lo han aceptado, pero siempre imaginé que acabaría llegando este momento.
Al fin y al cabo el matrimonio no deja de ser una institución social, y qué mejor sitio que las redes sociales para que en ellas se publique y se revoque en tiempo real y sin molestos intermediarios la situación en la que uno se encuentra.
Ahora habrá que adaptarse a recibir las invitaciones en Twitter por DM y que la lista de boda se solucione con una dirección de PayPal. Aunque usemos arroz virtual, voto por que las cogorzas se pillen como toda la vida, eso sí, cada cual delante de su pantalla y al grito de: ¡Qué vivan los novios!
Más información en Flapa
Fotos de Emma de Caunes para Playboy
Esta señorita se llama Emma de Caunes y es una actriz francesa de 33 años de edad.
En cuanto a su filmografía poco puedo decir, si están interesados pueden ver su ficha en IMDB, a ver si ustedes sacan algo en limpio.
Lo que yo les traigo son las fotos de Emma de Caunes para Playboy, en su edición francesa, realizadas por el fotógrafo Ellen von Unwerth.
Sensualidad, chauvinismo y exceso. Me encantan.
Juego: Ninja Bricks, be water my friend
Para acabar el año en lo que a juegos se refiere os dejo uno corto y sencillo.
Se trata del entrenamiento de unos ladrillos ninja. Tendrás que aprender a sortear los proyectiles que te envían y convertirte en maestro en tan sólo 4 etapas.
Al llegar a la 5ª sabrás para que juego has sido entrenado. Predecible, pero también lo es el cine y es bastante más caro.
Cthulhu, la Navidad y la música ñoña
Ya sé que mi espíritu navideño no es el más adecuado: las celebraciones impuestas me repatean. Y los villancicos en los hilos musicales ni te cuento.
Aún así es difícil sustraerse al ambiente. Qué demonios, tampoco soy de piedra.
Y si veo que ya se profana hasta la imagen de Cthulhu con un gorrito de Papá Noel, ¿quién soy yo para ir contracorriente?.
Así pues ¡Feliz Navidad! Espero que por lo menos por un par de días seais un poco mejor personas. Lo dudo.
Pero aunque no lo consigais, siempre podreis seguir pasándoos por aquí.
Yo no le echo cuentas a nadie. Haga lo que haga y escuche lo que escuche.
El valor de una cena
Entrada escrita por Oky
He decidido escribir esto prácticamente del tirón. Y lo he decidido porque sé perfectamente que voy a tardar mucho en estar conforme con lo que ponga aquí. Evitaré así realizar un retoque en esta palabra, otro en aquella frase, borro el párrafo éste y el otro lo subo dejándolo entre el primero y el tercero. (Ya sé que sería más fácil decir “de segundo”, pero soy así de complicado).
A lo que iba. En primer lugar permítanme presentarme. Me llamo OKY. Y me llamo así desde hace mucho tiempo, antes de esta locura de los blogs, Internet y pollas. He pensado que podría ponerme un nombre diferente, más poético, un estilo como el del titular que me aloja, pero cuando uno tiene un ego como el mío resulta inevitable exponerse al ojo público de frente. Así, si vienen bien dadas mi orgullo me permitirá pasar un par de días de buen humor, satisfecho conmigo mismo. En caso contrario, quizá sea la última vez que me dirijo a ustedes, pues sus críticas reforzarán mi tesis de que no están preparados para esta dosis de talento que me permito ofrecerles esporádicamente, cuando me salga de los huevos. Es lo bueno de tener un jefe que sólo te paga una cena.
Y he aquí el tema principal de la entrada. (Habrán podido comprobar con qué destreza he omitido el asunto y lo he soltado como quien no quiere la cosa. ¡Lo he clavado!)
UNA CENA. Ni más, ni menos. Ya sé que en principio esto habla mal de mí. Si por una cena soy capaz de escribir esta parrafada, por una cantidad considerable pongo el culo en pompa y grito todo el rato: “oh yeah, you fucking good”. Pero a pesar de que considere que todos tenemos un precio (lo cual me servirá en algún momento para una nueva entrada) les puedo asegurar que mi precio para ese caso sería mucho más elevado. (Mínimo un fin de semana en una casa rural perdida, entre Padrón y Lestrove. Y la habitación con baño, ¿eh? –No como la otra vez.-)
En fin, UNA CENA. Para algunos, ya hablando en serio, una cena no tiene más significado que el implícito. En este caso, UNA CENA significa la promesa de un encuentro que el tiempo convertirá en ineludible, en una cita fija a la que nos agarraremos cuando la vida nos lleve por caminos aún más dispares. Un momento de evocación de recuerdos, de creación de más recuerdos, de retomar el viejo humor socarrón que compartimos en la adolescencia o, simplemente, de alzar nuestras copas y brindar por poder reunirnos un año más.
En el mejor de los casos, UNA CENA significará una herencia. Un momento, un sentimiento, una forma de ver la vida que podremos dejar a nuestros hijos. Nos conocerán por nuestros actos, los buenos y los no tan buenos, y nos recordarán a través de ellos. Y con suerte volverán a reunirse evocando sus recuerdos y creando otros nuevos.
Bueno, ya me he dejado llevar por mi lado poético. Como dije al principio, voy a escribir esto del tirón y no voy a borrar nada. Sino, el párrafo anterior se iba tomar viento. ¿He dicho yo “nos conocerán por nuestros actos”? Joder, si mi mujer permitiera que me conocieran por mis actos menos buenos mi círculo social sería aún mucho más estrecho de lo que ya es.
Mi mujer, este tema podría dar para veinte entradas.
Ya veremos si tengo paciencia para eso.
O si ustedes la tienen conmigo.
Nuevo colaborador en El Barón Rojo
¿Nunca se han despertado con resaca, preguntándose en dónde habrían acabado la noche, y de quién coño era ese codo que tenían en la cara?
Me alegro, sea cual sea la respuesta.
Mañana me despertaré con una entrada firmada por otra persona en El Barón Rojo.
El acuerdo de colaboración se llevó a cabo de noche y bajo los efectos del alcohol, como no podía ser de otro modo: buena parte de las grandes decisiones en mi vida las he tomado así, y no todas me han salido mal.
El nuevo colaborador se llama Oky. Colega mío desde que perdí el uso de razón.
Sólo me ha pedido una cena a cambio de escribir aquí y aún estoy dudando si me ha salido caro o barato. Me voy a servir otro chupito, creo que me va a hacer falta.
El último juguete
Como decía en la entrada del viernes con los regalos de navidad voy un pelín atrasado este año (como todos los años, por cierto). Espero llegar a tiempo para ser yo el que agarre primero el último juguete.
Viñeta de ChannelAte (original en inglés).
Etiquetas: comic, humor | | Comentarios






























