El cariño por el primer coche
Escrito por El Barón Rojo el 21 Enero, 2009
Etiquetas: Publicidad, automocion

El ser humano tiene una curiosa facilidad para encariñarse con ciertos objetos inanimados, sobre todo cuando los asocia a momentos felices en su vida.
El primer coche, como la primera novia o el primer trabajo, queda grabado en la memoria a fuego aunque no nos hubiese dado más que problemas.
No es mi caso. El Ford Orion de mi padre, vehículo que mejoré aerodinámicamente acariciándolo contra todas las columnas que me fui encontrando, de manera inexplicable superó los 20 años de edad, y yo con él.
Cuando uno se deshace de una reliquia como esa sabe que con ella se va una parte importante de su propia historia personal y secreta: capítulos inolvidables, momentos penosos y gloriosos. Nostalgia pura y dura, señores.
Mini. Trío.
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Comentarios
4 comentarios en “El cariño por el primer coche”
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Barón,
Tú también eres un poeta, que bella loa al primer vehículo que tiene uno, yo tengo un R19 de tercera mano desde hace dos años(es mi primer coche, me saqué el “canné” de conducir ya viejuno) y el coche tiene 15 años, le tengo mucho aprecio.Cuando viajamos con mi novia ponemos los grandes “ésitos” musicales en cassete, por supuesto, y eso es una gozada..Por cierto, a pesar de ser una antigualla, puedo oír el iPod en mi coche, gracias a la cassete adaptadora, así se aúnan clasicismo y modernidad..
Mi primer coche fue un Citroen GS familiar, también heredado de mi padre, y tambien “tuneado”, como tu dices. Fui de los primeros de mis amigos en tener coche, asi que a veces parecía un autobus de linea, hasta con 8… jejeje. Buenos recuerdos, si señor.
Me parece que me acabas de dar el pie para un post… gracias!
Saludos
Antares el mítico R19 con las viejas cassetes de los títulos escritos a mano VERANO 91 VARIOS… qué tiempos.
Cosechadel66 me alegra haberte inspirado
No sabes como te entiendo, estoy tristísima. El viernes pasado entregue un Renault 11 que hacia 23 años que lo tenia, a cambio de un coche nuevo por el plan renove y no veas como lloré…es como si fuera parte de mi familia y aunque se que no es un ser vivo, solo imaginármelo en un descampado o en un desguace me encoge el corazón.