No codiciarás los bienes ajenos

Escrito por El Barón Rojo el 28 agosto, 2008 

Etiquetas: alcohol, Publicidad

No por casualidad cierra este axioma la lista de los diez mandamientos.

Que difícil llegar a desprenderse de toda envidia, ese anhelo desordenado por aquello que no nos pertenece.

Justo antes, en el ‘consejo’ nº 9, nos conminan además a abandonar los pensamientos y deseos impuros. Otra patada en toda la boca.

Imaginemos por ejemplo que la mujer del prójimo posee virtudes excepcionales, qué se yo, que toca muy bien la flauta (la dulce, no la travesera). Podríamos tener la tentación concupiscente de disfrutar de su talento al margen de la compañía de su marido: tendríamos un problema al canto con la moral católica.

Lo respeto, pero no sale a cuenta. Un melómano convencido seguiría adelante. Y si es ateo ya ni te cuento.

Ahora bien, existen normas universales de extricto cumplimiento. Si el prójimo es un buen amigo, la flauta se quedará en su funda, siempre. Y si acaso ya silvaremos algo por el camino para satisfacer nuestras ansias musicales.

Fernet Branca. No hagan caso, 8 no son suficientes: no se mira y punto. [vía]


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