Dejar de fumar a través de indirectas
Escrito el 25 Agosto, 2008
Antes de empezar he de decir que soy un fumador consciente de todos los perjuicios que acarrea este hábito.
Por eso no considero necesario que nadie me regale esta boquilla [via], que además de cara (140$) me parece bastante incómoda, para transmitirme el mensaje de lo malo que es fumar.
Ya puestos a ser explícitos, es mejor que me ofrezcan el último cigarro bien presentadito para que me quede más claro hacia dónde se encamina mi vicio, por ejemplo en este pequeño ataud.
Así al menos podré golpear el filtro del pitillo contra la caja mientras aspiro el aroma del fósforo al prenderse. Apuraré la brasa en caladas lentas abandonando el humo en un ademán sin importancia, sabiendo que es el último, como siempre.
Al fin y al cabo, en buena parte de mis recaídas se encuentra siempre este fondo amargo: la esperanza de que si se repiten los gestos tantas veces esbozados el mundo seguirá su curso y todo volverá a tener algún sentido.
Así que ahórrense las buenas intenciones por que mañana volveré a dejarlo, para retomarlo pasado mañana.
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Comentarios
3 comentarios en “Dejar de fumar a través de indirectas”
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buen aviso el de la vieja sobretodo
Que dures los dias que sean necesarios!
Cada vez que escribes sobre tabacos y humos te luces de una manera que pareces dar caladas a palabras que por elegantes estaban guardadas.
Dino me alegro de que le haya gustado.
Henry será que los sentimientos contradictorios son inspiradores
.