El cenicero de los buenos propósitos
Escrito el 21 Febrero, 2008
Por mi parte, una pequeña reflexión: si no existiese la cerveza sería más fácil dejar de fumar. [Y de beber].
P.D.: Gracias a todos los colegas a los que gorroneo tabaco cada vez que intento dejarlo. Pensad que los pitillos que os gasto son padecimientos futuros que os ahorro. Desprendido que es uno.
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Comentarios
7 comentarios en “El cenicero de los buenos propósitos”
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Creo que por mucho que le jure al cenicero que ese será el último acabaré quitando la colilla y repitiendo la promesa.
Sería mucho más fácil dejar de fumar si no existiese la cerveza, ni el café, ni el sexo… ¡¿Tendría que desaparecer todo lo bueno?!
Yo también gorroneo tabaco… con demasiada frecuencia. Pero mis amigos lo saben y aún así, siempre me ofrecen. Enhorabuena por tu blog y viva la libertad.
Ah fumar, ese absurdo placer.
Todo adolescente desea adultecer en los recreos fumando, sin saber que diez años después se estarán dando con los cuernos en la pared por no poder dejarlo.
Tengo un fumador en casa, y sé lo difícil que es.
Un besote.
Yo le pondría el cenicero de la verguenza
Jill pienso exactamente igual que tú. El vicio es lo que tiene.
Adela bienvenida al blog.
Evinchi y tanto, uno ensaya la pose de bogart y acaba buscando un estanco como un yonqui…
Negra suena bastante melodramático
a dejar el cigarro, mira que no tienes espacio para otro ya
Si desapareciesen los sábados por la noche creo que yo también fumaría mucho menos, pero en fin, de momento necesito unos cuantos ceniceros de esos.